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Limonieros Viajeros

Iniciamos este Post de Limonieros viajeros, donde contaremos las experiencias viajeras de los compañeros de Limonium Canarias.

Empezamos esta serie con el viaje navideños de nuestro compañero Javi Vazquez, nuestro monitor experto en barranquismo y actividades de escalada. ¿Que no conoces a Javi?, es el protagonista de algunos vídeos como este que grabamos en la Sima de Jinámar para la TVAC, pero especialmente reconocido por la espectacular entrada que hizo a la iglesia el día de su boda (pulsa sobre el enlace si no la has visto, no te la pierdas).

En compañía de su mujer, Ana, a la que conoció en una de las actividades de Limonium Canarias, afrontan la aventura de disfrutar en estas Navidades del Camino de Santiago, donde celebrarán el fin de año.

Les dejamos en las manos de Javi y Ana, que les irán contando con pelos y señales sus impresiones durante estos días (este blog se irá actualizando a medida que nos vayan enviando sus imágenes y peripecias).

Esperamos que lo disfruten y lo comenten en el Facebook.

CAPÍTULO 1: El Camino de Santiago (versión invernal)

Día 0: Los preparativos.

A menos de 24 horas de salir para el camino, dedicamos el tiempo a preparar las mochilas, analizar la ruta, las condiciones de meteorológicas y sobre todo a descansar.

Para ser la sexta vez que voy al camino, el hecho de ir con mi mujer y que sea su primera vez lo hace distinto y en parte nuevo.

El equipaje tiene que ser ligero, ya que hemos de cargarlo todo momento. Por supuesto, llevamos todo lo básico y necesario… además de nuestro nuevo Buff “Aventura y Medio Ambiente”.

Ya está todo preparado. Estamos ya con muchas ganas de que empiece esta aventura.

Los preparativos de un Limoniero Viajero

Día 1: ¡Despegamos!

Con las mochilas hechas y la barriga llena nos dirigimos hacia el aeropuerto después de dejar la gata en casa de la abuela.

¡Que mejor forma de empezar esta aventura que volar en Ryanair!.

Mientras volamos, van pasando por mi mente los rostros de todos aquellos que me acompañaron. Desde Tony y Tito, pasando por mi hermano Julián y mi sobrino Pablo, el infatigable Nuno, Antonio de Vigo y Don Manuel Rocha, y la pobrecita Berta que tan mal camino pasó.Ha sido tanta gente… y más, que aunque no aparezca aquí, también estuvio en el Camino, haciéndolo algo muy especial.

La llegada ha sido como el invierno: fría, oscura y mojada. El camino hacia Sarria es una previsualización de sitios por donde nuestras botas recorrerán.

Nos embarga el deseo de que llegue ya ese mañana que con tanta ilusión llevamos esperando.

Ahora sólo queda descansar en la cama que el cuerpo lo agradecerá.

Iniciando el Camino de Santiago

Día 2: Camino a Portomarín

Tras una noche tranquila salvo por el catarrillo de Ana y que no se lo achaque al camino, nos levantamos a las 8:00 h.

Es lo que tiene el invierno que todo se para y en el camino no hay prisa, nadie se levanta a las 6:00 h (como es habitual en otras épocas del año).

A partir del alba ya se empiezan a ver peregrinos por Sarria en busca del preciado tesoro, “el café”. Aunque parezca mentira encontrar cafeterías abiertas a las 8:30 es una odisea.

El camino comienza tranquilo casi no se ve a nadie en nuestro recorrido. ¿dónde están esas carreras del verano y esas caravanas de peregrinos pertrechados con sus mochilas?.

El tiempo acompaña los primeros kilómetros y Ana se da cuenta de que lo del frío es un mito, ya se empezó a quitar capas. Por ahora no nos llueve, aunque el día promete agua.

Tras una paradita el agua empieza a caer y seguirá así toda la jornada, chispeando a ratos, lo que nos obliga a un continuo poner poncho y quitar poncho.

A partir de Ferreiros ya es una constante adelantar peregrinos (que posteriormente nos devolverán el adelantamiento en futuras paradas), y empezamos a hablar con venezolanos, Mateo um chico se Guatemala y alguno mas del país.

El final de la etapa a la pobre Ana se le esta haciendo duro. Vamos que los kilómetros no los regalan.

Al llegar a Portomarin el ánimo se nos sube como las escaleras que nos esperan.

Llegar al albergue duchita y a descansar…

Limonieros Viajeros

Día 3: De Portomarín a Palas de Rei

A las 6:00 de la mañana empieza a ver movimiento entre las diversas naciones que compartimos espacio y vivencias en el Albergue. Las coreanas son las primeras. Nosotros como buenos españoles nos mantenemos en el saco hasta las 7:30 (somos de los últimos en salir del albergue para retomar el Camino).

[pullquote align=”left|center|right” textalign=”left” width=”30%”]Los ronquidos, un clásico en el Camino.[/pullquote]La noche ha sido buena y hemos dormido bien, las apuestas no fallaron a la hora de ver quien iba a roncar más. Total 24 en un barracon es buena estadística. Al final el gaditano no defraudó y dio el tono adecuado.

La salida es pausada para poder ir cogiendo calor y afrontar las rampas iniciales. Ana sigue con dolores de espalda, barriga, pies… vamos, todo el cuerpo. Aunque el descanso le sirvió para relajar músculos y calmar dolores, poco a poco las nuevas rampas le van pasando factura.

La etapa de hoy ciertamente es bastante monótona siguiendo la carretera. Para variar, no encontramos nada abierto para tomar algo calentito hasta pasados 11 kilómetros de etapa, que está siendo bastante dura debido al viento, que además de molestar provoca que la sensación térmica sea más fría de lo que marcan los termómetros.

Ya en los últimos tramos del día observo que al menos a Ana no le duelen las pestañas (del resto ni hablemos). Además, para complicar el recorrido la lluvia aparece, y no en forma de rocío como hasta ahora, sino como una señora tormenta.

Desde que llegamos al albergue no hemos hecho otra cosa que descansar, lavar, comprar y preparar el fin de año.

Este sí que va a ser un bonito colofón de un fin de un año inolvidable para nosotros. Nunca se nos borrara de la mente.

Día 4: De Palas de Rei a Melide

Ayer en el albergue la noche fue distinta, un fin de año sin tele y sin uvas.

Lo que en principio iba a ser una noche más, al final se convirtió en una noche especial. Lo primero fué disfrutar de una estupenda y opípara cena de fin de año (ver foto).

[pullquote align=”right” textalign=”right” width=”30%”]Campanadas a golpe de botella[/pullquote]Es difícil hacer entender algunas tradiciones a otras culturas asi que, para celebrar nuestras particulares campanadas de fin de año, pusimos unos cuantos M&M’s y a las 22:30   sonaron las “campanadas” con sus cuartos y todo a golpe de botella. En fin algo inolvidable.

Por la mañana al contrario que el día anterior la fiesta pasa factura y nos levantamos a las 8:00. Eso sí somos los primeros, la gente opta por levantarse a partir de las 8:30.

Sobre las 9:00 nos ponemos en camino. Ana después de descansar bien ha comenzado el día mala del estómago, algo que traía de canarias incubado y hoy sale a flote, pero a año nuevo día nuevo y ni la lluvia le impide disfrutar de una jornada con unos paisajes maravillosos.

Los caminos no tienen comparación, los contrastes de colores son impresionantes y la ausencia de viento hace que la jornada la podamos disfrutar, aún con el cansancio.

El temido segundo día terminó, ya sólo quedan dolores que son nuestros compañeros hasta Santiago.

La entrada por Furelos a Melide es algo que no se puede contar sino vivir.  Atravesar ese puente es hablar de historia, de miles de peregrinos que cada año lo atraviesan.

Ahora sólo nos faltaba un buen pulpo en Casa Ezequiel, ducharnos y descansar. Mañana sera otro día.

Limonieros Viajeros - cena de fin de año

Día 5: De Melide a Arzúa

Esta noche actuó una coral. A Valentín, gaditano, se le unió Allan, un belga jubilado que va en bici y con su olor embriaga la habitación, y Arturo, otro peregrino que llegó ayer. Realmente los ronquidos no molestan, el problema es que te desconcentra su falta de compás, vamos que estas casi cronometrando sus respiraciones.

A las 8:00 de la mañana Valentín dio el día por comenzado encendiendo las luces. En breve ya estábamos en marcha.

[pullquote align=”center” textalign=”center” width=”30%”]Por fin el sol nos acompaña en el Camino[/pullquote]La primera parada es para desayunar.  Una vez repuesto fuerzas matutinas nos ponemos en camino. El día esta despejado y promete muy bueno. El hecho de que salga el sol hace que todo cambie, hasta el ánimo.

Atravesar el río Raido a través del puente de piedra es algo que no se olvida. Cada vez que evoco su recuerdo, mis pensamientos se dirigen a mi hermano, mi sobrino Toni… vamos, tanta gente que lo ha cruzado lo convierte en mágico. Y esta vez con mi esposa.

Después de un book de fotos continuamos rumbo a Arzúa en una mañana donde los carballos (robles) con sus hojas caídas nos muestran un color y una estampa impresionante.

No se si sera el sol pero el ritmo y los ánimos cada día van en aumento. Ana cada vez lo disfruta más y todo le duele menos. Es lo que tiene el estar tan bien acompañado.

Una vez pasado Ribadiso ascendemos hasta llegar a Arzúa, tan temprano y con tantas ganas, que vamos a comer antes de ducharnos y lavar la ropa para mañana.

Tras una tarde de relax nos acercamos a la misa del peregrino en la parroquia de santiago en Arzua y al final el cura nos llama para darnos la bendición. Bonito final de celebración. Sólo nos queda cenar probar el queso de Arzua e irnos con la coral a dormir.

Día 6: De Melide a Pedrouzo

La noche ha sido rara. Valentín marcó el tono toda la noche, permitiéndonos “disfrutar” de su “fuerte respiración”.

De esta guisa, antes de las 8:00 estamos en planta, nos preparamos y salimos a desayunar para tener algo calentito en el cuerpo.

Ya se respira en el ambiente del final del camino. Ahora que ya todo es rutina (levantarse, vestirse, hacer la mochila, caminar, comer, ducharse y asearse, descansar, salir, cenar y volver a dormir) y que apenas perdemos tiempo, lo que prima en el ambiente es llegar al final de nuestro Camino. Aún así, tenemos por que vivir estas 2 etapas que quedan.

El paisaje de hoy lo marcó la niebla por la mañana,que cubría el fondo de los valles, el sol, que con sus rayos nos esta calentando estas jornadas y nos permite caminar ligeros de ropa, eso sí, siempre con el buff, porque el cuello es muy importante mantenerlo caliente en todo momento.

Nuestro recorrido transcurre entre prados llenos de vacas y ovejas que nos embriagan con su olor. Durante todo el día flanqueamos la carretera, el ruido constante de los coches nos hace ver que Santiago de Compostela esta a la vuelta de la esquina.

Una vez llegado a Pedrouzo dejamos las cosas en el albergue, nos vamos a comer tras la habitual ducha reparadora y nos disponemos a lavar la ropa por ultima vez. Después a descansar.

Día 7: Final del Camino, de Pedrouzo a Santiago de Compostela

La noche ha sido muy entretenida, y no por los cánticos de Valentín sino por Allan el belga que ayer se entonó un poco y por la noche (….) – dejémoslo aquí, ya se pueden imaginar.

De esta guisa, nos encontramos en planta muy temprano, vamos a desayunar al primer bar abierto, y comenzamos la etapa.

Se nota que ya tenemos muy bien estudiada la rutina. Hoy hemos sido tan rápidos que comenzamos a caminar siendo aún de noche, con lo que, por primera vez en todo el viaje, tuvimos que utilizar la linterna frontal.

Ana iba con molestias en los pies pero con ganas de llegar. La etapa, salvo por algún que otro bosque de eucaliptos, no tiene demasiado encanto.

Llegamos al aeropuerto y, una vez rodeado, al pueblo de Lavacolla, cuyo nombre hace alusión al aseo que los peregrinos acostumbraban hacer a sus partes íntimas (lava colla) antes de llegar a Santiago. Aquí paramos a tomar algo y calentarnos.

Hoy el día amaneció despejado, pero es más frío que jornadas anteriores y eso se nota, Lorenzo no nos esta calentando.

Nos enfrentamos a las duras rampas del Monte del Gozo, que más tarde se suavizan en un constante ascenso hasta San Marcos. En esos momento, el único pensamiento que nos invadees, por un lado las ganas de llegar (el cansancio se va notando), y por otro el recuerdo de todos aquellos que nos han ido apoyando estos días con sus mensajes: Uli, Cande la tia Mari Tere y mi suegra, que todavía no cree que esto es divertido y sólo traje a su hija para hacerla sufrir en navidad.

[pullquote align=”left|center|right” textalign=”left|center|right” width=”30%”]Una experiencia única e inolvidable[/pullquote]El Monte del Gozo por fin nos deja ver Santiago de Compostela. Sólo nos queda bajar para atravesar sus calles  y llegar a la Plaza del Obradoiro. Los sentimientos son de objetivo cumplido y el haber finalizado una experiencia única e inolvidable: hacer el Camino en invierno, alejados del bullicio del verano y de las prisas, una época en la que poca gente, sólo aquellos que tienen las cosas claras, deciden adentrarse.

Lo siguiente que hacemos en Santiago es ir a la pension Fonseca donde Chus nos estaba esperando. Después de ponernos al día, ya que hacia 2 años que no venía, descargamos, nos duchamos y acudimos a recoger la Compostela. A continuación entramos en la Catedral donde damos el protocolario abrazo al Santo y visitamos la Cripta.

Finalmete acudimos a comprar recuerdos y nos vamos a tomar una merecidísima cena en el Hostal de los Reyes Católicos. ¡Que mejor final para este día tan maravilloso!.

Muchas gracias por seguirnos

Fin… de momento